"AVANCES EN EL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LAS EPILEPSIAS"
Avances en el tratamiento farmacológico de las epilepsias
En las dos últimas décadas se han producido considerables progresos en el diagnóstico y tratamiento de las epilepsias. Los avances terapéuticos más significativos se han dado en la farmacoterapia, con la incorporación de nuevos fármacos antiepilépticos (FAE), la incorporación a la práctica diaria de la determinación de niveles plasmáticos y el reconocimiento de la superioridad de la monoterapia frente a los esquemas de politerapia, y en el refinamiento de los métodos e indicaciones del tratamiento quirúrgico.
A pesar de estos indiscutibles progresos, a las puertas del siglo XXI el tratamiento de un importante número de enfermos epilépticos continúa siendo un reto, ya que permanecen sin alcanzar un control satisfactorio de sus crisis o padecen efectos adversos del tratamiento que les limitan o impiden el desarrollo de una vida plenamente normal.1,2 Para la mayoría de epilépticos, la esperanza de liberarse de la enfermedad seguirá basada en el futuro inmediato en los progresos de la farmacoterapia. Aunque la cirugía y otros procedimientos como la estimulación vagal o la radiocirugía avanzan constantemente, sus beneficios continuarán llegando sólo a un reducido número de pacientes, especialmente mientras los recursos disponibles sean limitados.3-6
Las razones para continuar con la búsqueda de nuevas moléculas antiepilépticas son múltiples: a) la primera es el número de pacientes, las epilepsias están entre los procesos neurológicos más frecuentes, con una prevalencia aparentemente uniforme en todo el mundo, situada entre el 0,5 y 0,8% de la población general (como mínimo 1 epiléptico por cada 200 habitantes),7 b) para la mayoría de pacientes (90-95%) el único tratamiento capaz de impedir la aparición de crisis es el farmacológico, c) aunque muchos pacientes pueden suprimir la medicación sin que reaparezcan las crisis, alrededor del 30% de enfermos van a recaer al intentar suprimir el tratamiento, por lo que van a precisarlo de por vida,8,9 d) todos los FAE disponibles son potencialmente neurotóxicos y poseen efectos adversos para otros sistemas, aunque la frecuencia de los efectos secundarios graves es valorada de forma variable según diversos autores, no hay duda de que incluso pacientes que aparentemente toleran bien los FAE pueden presentar efectos secundarios que repercuten negativamente en la esfera psicosocial y, e) finalmente, y sin duda lo más importante, un 20-25% de los enfermos epilépticos responden mal o son refractarios a los FAE actuales, por lo que desarrollan penosas formas crónicas de epilepsia con crisis no controladas.2
Sindrome de West
A nuestro amado hijo Martin...